Etiqueta: filiación

Georges Bernanos

Un pueblo cristiano no significa un montón de santurrones. La Iglesia tiene mucha resistencia y no le teme al pecado. Al contrario, puede mirarlo a la cara con calma e incluso asumirlo, a veces como lo hizo Nuestro Señor. Cuando un buen obrero lleva una semana entera trabajando, seguro que se merece una copa el sábado por la noche. Mira: te voy a definir un pueblo cristiano por lo contrario. Lo opuesto a un pueblo cristiano es un pueblo triste y viejo. Dirás que no es una definición muy teológica. Estoy de acuerdo… ¿Por qué nuestra primera infancia siempre parece tan dulce y llena de luz? Un niño tiene muchos problemas, como todo el mundo, y es realmente muy indefenso, completamente desarmado ante el dolor y la enfermedad. La infancia y la vejez deberían ser las dos mayores pruebas de la humanidad. Pero esa misma sensación de impotencia es la principal fuente de alegría de un niño. Simplemente se lo deja todo a su madre, ¿entiendes? Presente, pasado, futuro: toda su vida se resume en una mirada, y esa mirada es una sonrisa. Bueno, muchacho, si tan solo nos hubieran dejado hacer lo que quisiéramos, la Iglesia podría haber brindado a los hombres ese consuelo supremo. Claro que cada uno tendría sus propias preocupaciones con las que lidiar, de todos modos. Hambre, sed, pobreza, celos… jamás podríamos acabar con el diablo de una vez por todas, puedes estar seguro. Pero el hombre habría sabido que era hijo de Dios; y ahí reside tu milagro. Habría vivido, habría muerto con esa idea en la cabeza, y no solo una noción aprendida en los libros, ¡oh, no! Porque habríamos hecho de esa idea la base de todo: hábitos y costumbres, descanso y placer, hasta las necesidades más simples. Eso no habría impedido que el labrador arara, ni que el científico estudiara sus logaritmos, ni siquiera que el ingeniero fabricara sus juguetes para adultos. De lo que nos hubiéramos deshecho, de lo que hubiéramos arrancado del mismísimo corazón de Adán, es de ese sentimiento de soledad… Dios ha confiado a la Iglesia la tarea de mantener viva [el alma de la infancia], de salvaguardar nuestra franqueza y frescura… La alegría es el don de la Iglesia, toda la alegría que este triste mundo pueda compartir… ¿De qué te serviría crear la vida misma, cuando has perdido todo sentido de lo que realmente es la vida?
– Georges Bernanos –