
La filosofía, según la define Fichte, es la «ciencia de las ciencias». Su objetivo era resolver los problemas del mundo. En el pasado, cuando todas las ciencias exactas estaban en sus inicios, la filosofía debía ser puramente especulativa, con poca o ninguna consideración por la realidad. Pero si consideramos la filosofía como una ciencia madre, dividida en muchas ramas, encontramos que estas se han vuelto tan extensas y diversas que la ciencia madre parece una gallina con sus patitos nadando en un estanque, fuera de su alcance; es incapaz de seguir el ritmo de sus crías. Mientras tanto, el progreso de la vida y la ciencia continúa, independientemente del cacareo de la metafísica. La filosofía no cumple su objetivo inicial de reunir los resultados de las ciencias experimentales y exactas para resolver los problemas del mundo. Mediante una interminable especialización científica, las ramas científicas se multiplican, y por falta de coordinación, los grandes problemas mundiales se ven perjudicados. Este fracaso de la filosofía en el cumplimiento de su tan cacareada misión de coordinación científica es responsable del caos que impera en el mundo del pensamiento general. El mundo carece de ideales y objetivos superiores, colectivos u organizados, e incluso de propósitos generales fijos. La vida es un juego fortuito de ambiciones y codicias, tanto individuales como colectivas.
La hombría de la humanidad

Alfred Korzybski
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras