
¿Estamos creando y cultivando aquello que tiene posibilidades de contribuir a la Nueva Jerusalén? ¿Serán los bienes culturales a los que dedicamos nuestras vidas —la comida que cocinamos y consumimos; la música que compramos y escuchamos; las películas que vemos y producimos; las empresas de las que obtenemos nuestros ingresos y en las que invertimos nuestra riqueza— reconocidos como la gloria y el honor de nuestra tradición cultural? ¿O serán recordados, en el mejor de los casos, como mediocridades, y en el peor, como callejones sin salida? Esto no es lo mismo que preguntarse si estamos creando cultura «cristiana».
Creación cultural: Recuperando nuestra vocación creativa

Andy Crouch
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras