
La fotografía se convierte, entonces, en la representación de la representación de una enfermedad que representa. En otras palabras, para producir las imágenes más perfectas de histeria, la histérica —una mujer cuya enfermedad simula los síntomas de otras enfermedades— se transformaba, mediante hipnosis, en una histérica artificial que simulaba a la perfección las simulaciones de la histeria. La fotografía médica se convierte en una copia de una copia de una copia, una representación tan alejada del original que todos los rasgos engañosos se borraban fácilmente, dejando atrás la naturaleza perturbada y caótica del original. La fotografía logró convertir a la histérica en un ser totalmente artificial, literalmente una imagen plana, enmarcada e inmóvil.
El lector decadente: ficción, fantasía y perversión de la Francia de fin de siglo.

Asti Hustvedt
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