
Cada cuento de hadas ofrece el potencial de trascender los límites actuales, por lo que, en cierto sentido, nos brinda libertades que la realidad niega. En todas las grandes obras de ficción, independientemente de la cruda realidad que presenten, hay una afirmación de la vida frente a su transitoriedad, un desafío esencial. Esta afirmación reside en la forma en que el autor toma el control de la realidad al reinterpretarla a su manera, creando así un mundo nuevo. Toda gran obra de arte, declararía con pomposidad, es una celebración, un acto de insubordinación contra las traiciones, los horrores y las infidelidades de la vida. La perfección y la belleza de la forma se rebelan contra la fealdad y la miseria del tema. Por eso amamos a «Madame Bovary» y lloramos por Emma, por eso leemos con avidez «Lolita» mientras nuestro corazón se rompe por su pequeña, vulgar, poética y desafiante heroína huérfana.
Leyendo Lolita en Teherán

Azar Nafisi
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras