
Las cintas métricas y las balanzas de los neurocientíficos victorianos han sido sustituidas por potentes tecnologías de neuroimagen, pero aún podemos aprender de ejemplos históricos como estos. Los escáneres cerebrales de última generación nos ofrecen información sin precedentes sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro. Pero no olvidemos que, en su momento, medir la circunferencia de la cabeza con una cinta métrica se consideraba moderno y sofisticado, y es importante no caer en los mismos errores. Como veremos en capítulos posteriores, aunque algunos comentaristas populares lo hacen parecer sencillo, la enorme complejidad del cerebro dificulta enormemente la interpretación y comprensión del significado de las diferencias sexuales que encontramos en él. Sin embargo, la primera cuestión, y quizás sorprendente, en la investigación sobre las diferencias sexuales es la de saber qué diferencias son reales y cuáles, como el índice cefálico, inicialmente prometedor, son meras casualidades o espurias.
Ilusiones de género: cómo nuestras mentes, la sociedad y el neurosexismo crean diferencias

Cordelia Fine
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