
Parece que la investigación científica llega cada vez más lejos. Pero también parece que cada vez más personas, al menos científicos, empiezan a darse cuenta de la importancia del factor espiritual. Digo «espiritual» sin referirme a ninguna religión o fe en particular, sino simplemente a la compasión sincera, el afecto humano y la gentileza. Es como si esas personas bondadosas fueran un poco más humildes, un poco más satisfechas. Considero que los valores espirituales son primordiales y la religión secundaria. En mi opinión, las diversas religiones fortalecen estas cualidades humanas básicas. Como practicante del budismo, mi práctica de la compasión y mi práctica del budismo son, en realidad, una misma. Pero la práctica de la compasión no requiere devoción ni fe religiosa; puede ser independiente de la práctica religiosa. Por lo tanto, la fuente última de felicidad para la sociedad humana depende en gran medida del espíritu humano, de los valores espirituales. Si no combinamos la ciencia con estos valores humanos básicos, el conocimiento científico a veces puede generar problemas, incluso desastres.
Dormir, soñar y morir: una exploración de la consciencia

Dalai Lama XIV
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