
Porque nos han mentido una y otra vez, y duele que te mientan. En definitiva, es así de complicado: duele. Te quita el respeto por ti mismo, por el mentiroso, por el mundo. Especialmente si las mentiras son crónicas, sistémicas, si la dura experiencia parece enseñarte que todo en lo que se supone que debes creer es en realidad un juego basado en mentiras. A los votantes jóvenes se les ha instruido bien y a fondo. Puede que no recuerdes personalmente Vietnam o Watergate, pero es muy probable que recuerdes «No hay nuevos impuestos», «Desconectado», «Sin conocimiento directo de ninguna irregularidad en este momento», «No inhalé», «No tuve relaciones sexuales con esa mujer», etc., etc. Es deprimente y doloroso creer que los supuestos «servidores públicos» entre los que te ves obligado a elegir son todos unos farsantes cuya única preocupación real es su propio bienestar y que mienten tan descaradamente con tanta seriedad que sabes que tienen que creer que eres un idiota. ¿Quién no se desviviría por un político de alto nivel que, además, te hablara como a una persona, un adulto inteligente digno de respeto?
Los mejores ensayos estadounidenses de 2007

David Foster Wallace
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras