
Entonces mi mente divagó. Pensé en esto: pensé en cómo cada día todos experimentamos pequeños momentos que tienen un poco más de resonancia que otros: escuchamos una palabra que se nos queda grabada, o tal vez tenemos una pequeña experiencia que nos saca de nosotros mismos, aunque sea brevemente; compartimos un ascensor de hotel con una novia con velo, por ejemplo, o un desconocido nos da un trozo de pan para alimentar a los patos en la laguna; un niño pequeño entabla una conversación con nosotros en un Dairy Queen, o tenemos un episodio como el que tuve con los coches de M&M en la estación de Husky. Y si recopiláramos estos pequeños momentos en un cuaderno y los guardáramos durante meses, veríamos surgir ciertas tendencias en nuestra colección; ciertas voces emergerían que han estado tratando de hablar a través de nosotros. Nos daríamos cuenta de que hemos estado viviendo otra vida completamente distinta; una que ni siquiera sabíamos que estaba ocurriendo dentro de nosotros. Y tal vez esta otra vida sea más importante que la que consideramos real: este mundo cotidiano, tosco y ruidoso, lleno de muebles, ruido y metal. Así que, quizás, sean estos pequeños momentos de silencio los que realmente dan forma a nuestras vidas.
La vida después de Dios

Douglas Coupland
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras