
Caminar hace que una poesía repetitiva y espontánea aflore naturalmente a los labios, palabras tan simples como el sonido de los pasos en el camino. También parece haber un eco de caminar en la práctica de dos coros que cantan un salmo en versos alternos, cada uno en una sola nota, una práctica que permite cantar y escuchar por turnos. Su principal efecto es de repetición y alternancia, que San Ambrosio comparó con el sonido del mar: cuando una suave ola rompe en la orilla, la regularidad del sonido no rompe el silencio, sino que lo estructura y lo hace audible. La salmodia, del mismo modo, en el ir y venir de respuestas alternas, produce (decía Ambrosio) una feliz tranquilidad en el alma. Los cantos resonantes, el flujo y reflujo de las olas, recuerdan el movimiento alternado de las piernas al caminar: no para fragmentar, sino para hacer palpable la presencia del mundo y marcar su ritmo. Y así como Claudel dijo que el sonido hace accesible y útil el silencio, debería decirse que caminar hace accesible y útil la presencia.
Una filosofía del caminar

Frédéric Gros
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras