
¿Por qué los demócratas no lograron más justo después de las elecciones de 2006 que les dieron el control del Congreso? No fue solo que no tuvieran los votos para anular un veto presidencial o bloquear una obstrucción parlamentaria. No usaron su mandato para cambiar sustancialmente la forma en que el público —y los medios— pensaban sobre los temas. Simplemente intentaron ser racionales, diseñar programas que se ajustaran a los intereses de la gente y a las encuestas. Debido a la escasa comprensión del cerebro, no hubo una campaña para cambiar las mentes. De hecho, la sola idea de «cambiar mentes» suena un tanto siniestra para los progresistas; les viene a la mente una especie de imagen de Frankenstein. Suena maquiavélica para los liberales, como lo que hacen los republicanos. Pero «cambiar mentes» de forma profunda siempre requiere cambiar las mentes. Una vez que se comprende un poco mejor cómo funciona el cerebro, se entiende que la política se trata, en gran medida, de cambiar mentes, y que puede ser profundamente moral y para nada siniestra o deshonesta.
La mente política: por qué no puedes entender la política estadounidense del siglo XXI con una mentalidad del siglo XVIII.

George Lakoff
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras