
Parece difícil, si no imposible, que los seres humanos eviten pensar en el gobierno como una entidad mística con una naturaleza e historia propias. Lo conciben como una criatura interpuesta entre ellos y el gran flujo de los acontecimientos cósmicos, y esperan que piense por ellos y los proteja. En los países democráticos, teóricamente es su agente, pero parece existir una fuerte tendencia a convertir al ciudadano, supuestamente libre, en su agente o, al menos, en su cliente. Esta visión exaltada de su alcance, carácter, poderes y autonomía es fundamentalmente falsa. Un gobierno, en esencia, no es más que un grupo de hombres, y en la práctica, la mayoría de ellos son hombres inferiores… Sin embargo, estas entidades insignificantes, debido a la pereza intelectual de los hombres en general, han alcanzado un grado de poder en el mundo sin parangón entre ningún otro grupo. Sus decretos, por absurdos que parezcan, suelen obedecerse por deber; se les atribuye una sabiduría superior a la sabiduría común, y la vida de multitudes se sacrifica voluntariamente en su beneficio.

HL Mencken
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras