
Inicialmente, concibió a Olivier como un hombre de enorme potencial, destruido por un defecto fatal: la pasión irracional por una mujer se transformó en violencia, debilitando desesperadamente todo lo que intentaba hacer. ¿Cómo defender el saber y la poesía cuando producían resultados tan terribles y eran impulsados por seres tan imperfectos? Al menos Julien no vio el destino fatal del amante arruinado como lo habría hecho un novelista o un poeta del siglo XIX, reinterpretando la historia para crear un atractivo héroe romántico, destrozado por la implacable sociedad que lo había engendrado. Más bien, su opinión inicial —que mantuvo casi hasta el final— fue la de un fracaso, arruinado por una terrible debilidad.
El sueño de Escipión

Iain Pears
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras