
No me sirve la libertad teórica. Prefiero algo finito, definido: materia que se preste a mi acción solo en la medida en que sea compatible con mis posibilidades. Y dicha materia se me presenta con limitaciones. Debo, a su vez, imponerle las mías. Así pues, nos guste o no, nos encontramos en el ámbito de la necesidad. Y, sin embargo, ¿quién de nosotros ha oído hablar alguna vez del arte como algo distinto a un ámbito de libertad? Esta herejía está muy extendida porque se cree que el arte se encuentra fuera de los límites de la actividad ordinaria. Pues bien, en el arte, como en todo lo demás, solo se puede construir sobre una base resistente: lo que cede constantemente ante la presión, imposibilita constantemente el movimiento. Mi libertad consiste, pues, en moverme dentro del estrecho marco que me he asignado para cada una de mis empresas. Iré aún más lejos: mi libertad será mucho mayor y más significativa cuanto más limite mi campo de acción y más obstáculos me rodee. Lo que disminuye la restricción, disminuye la fuerza. Cuantas más restricciones se impone uno, más se libera de las cadenas que aprisionan el espíritu.
Poética de la música en forma de seis lecciones

Igor Stravinsky
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras