
No podía dormir. El libro estaba cerca. Un objeto delgado sobre el diván. Tan extraño. Entre dos tapas de cartón había ruidos, puertas, aullidos, caballos, gente. Todo uno al lado del otro, apretados unos contra otros. Reducido a pequeñas marcas negras. Cabello, ojos, voces, uñas, piernas, golpes en las puertas, paredes, sangre, barbas, el sonido de herraduras, gritos. Todo dócil, ciegamente obediente a las pequeñas marcas negras. Las letras corren con loca prisa, ahora aquí, ahora allá. Las a, f, y, k corren. Se juntan para crear un caballo o una tormenta de granizo. Corren de nuevo. Ahora crean una daga, una noche, un asesinato. Luego calles, portazos, silencio. Corriendo y corriendo. Sin parar jamás.
Crónica en piedra

Ismail Kadare
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras