
Además de etiquetar a los niños con dificultades de aprendizaje como problemáticos, e incluso a veces defectuosos, la mayoría de las escuelas clasifican, rastrean y categorizan a los estudiantes desde edades muy tempranas. Como confirman numerosos estudios, estas clasificaciones tienden a perpetuarse y a confirmarse a sí mismas. Mis entrevistados ilustran cómo las calificaciones, las pruebas y las oportunidades de aprendizaje suelen ser arbitrarias o estar relacionadas con la clase social, la raza y el género. En la supuesta meritocracia escolar, estos indicadores y estimaciones tienen un profundo impacto, no solo en cómo encajamos en la jerarquía de aprendizaje de un aula, sino también en quiénes somos y en quiénes creemos que nos convertiremos.
Heridos por la escuela: Recuperando la alegría de aprender y plantando cara a la cultura escolar tradicional.

Kirsten Olson
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras