
Cien años o más, ha doblado su copa en la tormenta, en el sol, en la brisa nocturna salpicada por la luna, sobreviviendo a todos los caprichos aleatorios de este mundo duro. Un denso velo de ramitas flota desde la copa a lo largo de su tronco, lamentando la madera lenta que susurra desgarrada, en un soplo de viento este crepúsculo de enero, nublado, violificando el suelo con sombras repentinas. Cómo medita —especulas— sobre la oscura sorpresa y la pérdida, sola durante tantos años, abatida, doblada, su compañero roto por el perno transformado en astillas, musgo. Aunque no estás solo, sientes la tristeza de la brisa del crepúsculo. Nunca hay suficiente amor; la viuda te asiente. Sus ramas gimen.

Lauren Lipton
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras