
Desdichada y sin compasión de nadie, ¿por qué he llegado a la ignominia de esta detestable vejez, yo que fui gobernante de dos reinos, madre de dos reyes? Mis entrañas se desgarran, mi familia es arrebatada y apartada de mí. El joven rey [el príncipe heredero Enrique, †1183] y el conde de Bretaña [el príncipe Godofredo, †1186] duermen en el polvo, y su desdichada madre se ve obligada a ser atormentada irremediablemente por el recuerdo de los muertos. Dos hijos me consuelan, quienes hoy sobreviven para castigarme, miserable y condenada. El rey Ricardo [Corazón de León] está encadenado [cautivo con el emperador Enrique VI de Alemania]. Su hermano, Juan, diezma su reino con hierro [la espada] y lo arrasa con fuego. En todo el Señor se ha vuelto cruel conmigo y me ha atacado con la dureza de su mano. En verdad su ira lucha contra mí: mis hijos pelean entre sí, si es una pelea donde uno está encadenado, el otro, añadiendo dolor a dolor, se propone usurpar el reino del exilio con cruel tiranía. Buen Jesús, que me concederás protegerme en el infierno y esconderme hasta que pase tu furia, hasta que cesen las flechas que están en mí, por las que todo mi espíritu es absorbido.

Leonor de Aquitania
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