
Es en nuestro comportamiento colectivo donde reside nuestro mayor misterio. No podremos construir máquinas como nosotros mismos hasta que comprendamos esto, y aún estamos lejos de lograrlo. Lo único que conocemos es el fenómeno: pasamos el tiempo enviándonos mensajes, hablando y tratando de escuchar al mismo tiempo, intercambiando información. Esta parece ser nuestra función biológica más urgente; es lo que hacemos con nuestras vidas. Al final de nuestras vidas, cada uno de nosotros ha asimilado una cantidad asombrosa de información, suficiente para saturar cualquier ordenador, gran parte de ella incomprensible, y generalmente logramos generar incluso más de lo que recibimos. La información es nuestra fuente de energía; nos impulsa. Se ha convertido en una empresa formidable, una especie de sistema energético en sí mismo. Los 3000 millones de nosotros estamos conectados por teléfonos, radios, televisores, aviones, satélites, discursos por megafonía, periódicos, revistas, folletos lanzados desde grandes alturas, palabras que llegan por los bordes. Nos estamos convirtiendo en una red, un circuito que rodea la Tierra.
La vida de una célula: Notas de un observador de la biología

Lewis Thomas
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras