
La curiosidad está en todas partes y en ninguna. Este modo de ser-en-el-mundo revela un nuevo tipo de ser del Dasein cotidiano, un tipo en el que el Dasein se desarraiga constantemente. La charla ociosa controla incluso las formas en que uno puede ser curioso. Dice lo que uno «debe» haber leído y visto. Al estar en todas partes y en ninguna, la curiosidad se entrega a la charla ociosa. Estos dos modos cotidianos de ser para el discurso y la vista no solo están presentes uno al lado del otro en su tendencia a desarraigarse, sino que *cualquiera* de estas formas de ser arrastra consigo al *otro*. La curiosidad, para la cual nada está cerrado, y la charla ociosa, para la cual no hay nada que no se entienda, se proporcionan a sí mismas (es decir, al Dasein que es de esta manera [*dem so seienden Dasein*]) la garantía de una «vida» que, supuestamente, es genuinamente «viva». Pero con esta suposición se revela ahora un tercer fenómeno, que caracteriza la manifestación del Dasein cotidiano. —de Ser y tiempo. Traducido por John Macquarrie y Edward Robinson, pág. 217

Martin Heidegger
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