
La oración sin respuesta es un regalo de Dios… nos protege de nosotros mismos. Si todas nuestras oraciones fueran respondidas, abusaríamos del poder… usaríamos la oración para cambiar el mundo a nuestro antojo, y se convertiría en un infierno en la tierra. Como niños malcriados con demasiados juguetes y demasiado dinero, querríamos más. Oraríamos por la victoria a costa de los demás… embriagados por el poder, lastimaríamos a la gente y nos enalteceríamos. Isaías dijo: «El Señor anhela tener misericordia de ti… por eso espera» (Isaías 30:18 NVI). La oración sin respuesta protege… quebranta… profundiza y transforma. Las oraciones pasadas sin respuesta que nos dejaron heridos y desilusionados, actúan como un fuego purificador que nos prepara para futuras respuestas. En resumen: ¡oren con las motivaciones correctas!
¿Por qué un Dios ordenado permite el desorden?

Paciencia Johnson
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras