
Quien busca a Dios pierde el tiempo. Puede recorrer mil caminos y unirse a muchas religiones y sectas, pero jamás lo encontrará. Dios está aquí, ahora mismo, a nuestro lado. Podemos verlo en esta niebla, en la tierra que pisamos, incluso en mis zapatos. Sus ángeles velan mientras dormimos y nos ayudan en nuestro trabajo. Para encontrar a Dios, basta con mirar a nuestro alrededor. Pero encontrarse con Él no es fácil. Cuanto más nos invita Dios a participar en sus misterios, más desorientados nos sentimos, porque nos pide constantemente que sigamos nuestros sueños y nuestros corazones. Y eso es difícil cuando estamos acostumbrados a vivir de otra manera. Finalmente, descubrimos, para nuestra sorpresa, que Dios quiere que seamos felices, porque Él es el Padre.
A orillas del río Piedra me senté y lloré

Paulo Coelho
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