
El universo contiene muchos planetas que lo conforman: un sistema unificado. Además, nuestros cuerpos contienen muchos órganos, y cada parte se corresponde con un planeta de nuestro sistema solar. El universo que vemos es un reflejo de nuestro interior. Esto es lo que Dios quiso decir al crear al hombre a su imagen y semejanza. Todos fuimos creados como un reflejo de Dios, y ese reflejo reside en nosotros. Asimismo, no solo todas las religiones están conectadas a la misma Verdad, o Corazón Cósmico, sino que este concepto también se refleja en los panteones de las religiones antiguas, donde cada uno de los muchos dioses representaba simplemente un conjunto de características del UNO. En todos los casos, estos dioses simbolizaban los planetas, imitando así las diferentes partes del universo y los múltiples reflejos del UNO Dios (Aquel que es Todo). La estructura subyacente a todas las religiones politeístas del pasado y del presente es la misma. Todas se basan en el mismo fundamento que la Naturaleza.
Levántate y saluda al sol: Los escritos de Suzy Kassem

Suzy Kassem
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