
Guerra civil… ¿Qué significaban esas palabras? ¿Existía acaso la «guerra extranjera»? ¿No era toda guerra entre hombres guerra entre hermanos? Las guerras solo podían definirse por sus objetivos. No había guerras «extranjeras» ni «civiles», solo guerras justas o injustas. Hasta que se alcanzara la gran concordia universal, la guerra, al menos cuando se trataba de la batalla entre el futuro urgente y el pasado pesado, podía ser inevitable. ¿Cómo se podía condenar una guerra así? La guerra no es vergonzosa, ni la puñalada una puñalada por la espalda, salvo cuando sirve para matar la justicia y el progreso, la razón, la civilización y la verdad. Cuando este es el propósito de la guerra, da igual que sea civil o extranjera: es un crimen. Fuera de la sagrada causa de la justicia, ¿qué derecho tiene un tipo de guerra a denigrar a otro? ¿Con qué derecho la espada de Washington desprecia la pica de Camille Desmoulins? ¿Cuál fue la hazaña más importante: la lucha de Leónidas contra el enemigo extranjero o la muerte de Timoleón al tirano que era su hermano? Uno fue defensor, el otro libertador. ¿Acaso debemos condenar todo uso de las armas dentro de la ciudadela, sin considerar su propósito?
Los Miserables

Víctor Hugo
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