
¡Tan joven y tan letárgico! Como si hubiera nacido para sentarse y mirar fijamente así. Desde que Kiyoaki le había confiado sus secretos, Shigekuni, que habría sido brillante y seguro de sí mismo, como correspondía a un joven tan capaz, había experimentado un cambio. O mejor dicho, la amistad entre él y Kiyoaki había dado un giro inesperado. Durante años, ambos habían tenido sumo cuidado de no inmiscuirse en la vida personal del otro. Pero ahora, apenas tres días antes, Kiyoaki había acudido repentinamente a él y, como un paciente recién curado que transmite su enfermedad a otra persona, le había contagiado a su amigo el virus de la introspección. Este se había arraigado con tanta facilidad que la disposición de Honda parecía ahora mucho más propicia para ello que la de Kiyoaki. El primer síntoma importante de la enfermedad fue una vaga sensación de aprensión.
Nieve de primavera

Yukio Mishima
📲 Copia este código QR para compartir la frase dónde quieras
¿Quieres publicar tus pensamientos, reflexiones o tus propias frases?
Publica tus obras