
Daisuke era de esos hombres que, una vez que algo le inquietaba, por muy perturbador que fuera, no podía dejarlo de lado hasta haberlo explorado a fondo. Además, al tener la capacidad de evaluar la insensatez de cualquier obsesión, se veía obligado a ser doblemente consciente de ella. Tres o cuatro años atrás, se había planteado el proceso por el cual su mente despierta entraba en el reino de los sueños. Por la noche, cuando se metía bajo las sábanas y empezaba a dormitar plácidamente, pensaba inmediatamente: «Esto es, así es como me duermo». Apenas lo pensaba, se despertaba por completo. Cuando conseguía volver a dormirse, pensaba de inmediato: «Aquí está». Noche tras noche, lo atormentaba su curiosidad y repetía el mismo procedimiento dos o tres veces. Al final, a pesar de sí mismo, sintió repulsión. Quería escapar de alguna manera de su agonía. Además, estaba profundamente impresionado por la magnitud de su insensatez. Apelar a su mente consciente para comprender su inconsciente, y tratar de recordar ambas al mismo tiempo era, como James lo había expresado, análogo a encender una vela para examinar la oscuridad, o detener una peonza para estudiar sus movimientos; a ese ritmo, era lógico pensar que jamás volvería a dormir. Sabía todo esto, pero cuando llegaba la noche, seguía pensando: ahora…
Y luego

Sōseki Natsume
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