Etiqueta: Hitch-22: Unas memorias

Christopher Hitchens

Mi pasado es algo ambiguo, con matrimonios mixtos y conversiones, pero según diversas interpretaciones de tres códigos que no respeto demasiado (la Ley Mosaica, las Leyes de Núremberg y la Ley del Retorno israelí), sí cumplo los requisitos para ser considerado miembro de la comunidad judía, y cualquier negación de ello en mi familia ha cesado conmigo. Pero no me mudaría a Israel si eso significara la continua expropiación de otro pueblo, y si el fascismo antijudío regresa al mundo cristiano —o, más probablemente, nos ataca a través del mundo musulmán—, ya considero una obligación resistirlo dondequiera que viva. Me detestaría a mí mismo si huyera de él en cualquier dirección. Leo Strauss tenía razón. Los judíos no serán «salvados» ni «redimidos». (Ánimo: nadie más lo será). Siempre estaremos en el exilio, ya sea en la zona metropolitana de Jerusalén o no, y en cierto modo así debe ser. Son, o somos, como le dijo una vez un amigo de Victor Klemperer en un momento muy oscuro, condenados y privilegiados a ser «un pueblo sísmico». Un indicador crucial de la salud general de la civilización es la situación de «la cuestión judía». Jamás se ha ideado una póliza de seguro que pueda cubrir este riesgo.
– Christopher Hitchens –

Christopher Hitchens

Durante las elecciones de 1992, ya en mi primera visita a New Hampshire, llegué a la conclusión de que Bill Clinton era un hombre odioso con las mujeres, un mentiroso patológico y profundamente sospechoso en lo que respecta al dinero en la política. Nunca he tenido que retractarme de nada de eso, mientras que si buscan lo que la mayoría de mis colegas escribían entonces sobre el corpulento e inescrupuloso «Nuevo Demócrata», se asombrarán de la cantidad de pura cursilería y adulación. En fin, seguí insistiendo en ello incluso después de que la mayoría de los republicanos consultaran las encuestas de opinión y decidieran que era una propuesta perdedora, y si buscan la transcripción del juicio político del presidente en el Senado —el segundo juicio político en la historia de Estados Unidos— verán que el último punto del orden del día fue una solicitud (rechazada) del líder de la mayoría del Senado para que Carol y yo testificáramos. Así que puedo atreverme a decir que al menos lo llevé hasta el final.
– Christopher Hitchens –